miércoles, 26 de junio de 2024

CON UN PIE EN EL PENÚLTIMO ESCALÓN

Estoy con un pie en el penúltimo escalón, que me cuesta definir, y otro en el de pedir ayuda y apoyo. El último es el de pedir limosna en la calle.. Es la consecuencia de más de seis años intentándolo todo tras haberme dejado con una mano delante y otra detrás. 

Cuando uno está en esta situación se pierde la vergüenza al que dirán y el miedo a volver a fracasar otra vez tras haberlo intentado todo e incluso haber tenido que ser recogido casi desfallecido en la carretera y haber estado a horas de morir. 

Lo más triste es que ayudar es muy fácil si uno quiere hacerlo y ésto lo demuestra la Fundación Teaming con su filosofía y trabajo diario que le ha llevado a cosechar muchos éxitos con lo que han conseguido mejorar muchas vidas. Por desgracia a pesar de esta y otras pruebas sigue habiendo una parte importante de la sociedad que en cuanto escuchan, porque no la oyen, la palabra ayuda salen despavoridos dejando atrás su condición de ser humano. 

Yo, y seguramente otras muchas personas en situación de exclusión social, no quiero más que AYUDA Y APOYO para llevar una vida digna porque de llevar una vida normal ya me olvidé hace unos años cuando me arruinaron y, por si no era suficiente, me pisotearon la vida. Sin olvidar las humillaciones que sufri. Llevar una vida digna es poder entrar en un supermercado a comprar lo necesario para llevar una vida sana sin sufrir ataques de ansiedad, poder comprar los medicamentos que necesito sin renunciar a comer, poder asearse, poder tener un techo bajo el que vivir sin sentirse culpable porque lo pague mi madre con su pensión de viudedad y poder hacer muchas otras cosas que cualquiera hace normalmente. Hoy sigo luchando gracias al apoyo de unas pocas personas  y algunas "ayudas" oficiales públicas o de ONG. 

Se puede cambiar una vida con que el 0.8% de la población de mi ciudad, Albacete, 180.000 habitantes ayudando con un euro al mes lo que equivaldría a un poco más del salario mínimo interprofesional. Apoyando en redes sociales con RT, MG y compartiendo publicaciones que mencionen posibles patrocinadores. Dando objetos de segunda mano que se vayan a tirar o no se usen. Haciéndose notar de vez en cuando con un whatsapp, una llamada o incluso un café. Así de fácil es pero se pierden vidas porque desde las burbujas uno se olvida de lo que pasa a su alrededor. 

Francisco López Bleda