Lo tenía todo y me dejaron con lo puesto. Desde hace más de seis años trato de llevar una vida digna, porque hace tiempo que me olvidé de llevar una vida normal, pero lo he intentado todo y no he conseguido más que rechazos, que se me de la espalda y que me traten como un apestado. Muy pocos son los que me han ayudado.
Cada día tengo más miedo de que me de por pensar, como le pasa a más de once personas cada día, que la única manera de dejar de sufrir e impedir que mi madre lleve la vida que necesita es el suicidio.
Cada día entiendo más a las personas que deciden suicidarse porque es muy difícil, por no decir imposible, superar algunas situaciones. En mi caso, además de lo que conté en el primer parrafo, es que para que yo tenga un techo mi madre no puede ingresar en un centro de día y lo necesita urgentemente.
No recuerdo a las puertas que he llamado buscando un trabajo y no he obtenido ni respuesta. En la única ocasión que he podido trabajar he demostrado de lo que soy capaz y fuimos las dos personas mayores los que mejor lo hicimos pero eso no sirve para nada. Así no se puede tener una vida digna por lo que no puedo llevar la alimentación necesaria para combatir la diabetes, no puedo descansar las horas que necesito porque duermo con miedo y lo más importante tengo que dar por bueno la mala salud de mi madre para que no se entere de la situación económica en que nos encontramos. La única situación que me queda, salvo milagro, es emprender pero da mucho miedo porque cada día cierran 25 pequeños negocios creo que es porque una parte importante de la sociedad compra en empresas tipo Amazon, AliExppress y similares porque es más cómodo porque lo envían a domicilio, lo tienen unos días antes y porque se ahorran unos euros pero no piensan en resultados como el antes citado. Que las pymes y los autónomos sean el verdadero motor económico de la sociedad, porque hacen circular la mayoría del dinero que ganan, lo que crea riqueza, no importa.
¿Que puedo hacer yo y otras muchas personas en mi misma situación, por ejemplo las 40.000 personas sin hogar, ante esta situación? Llega un momento que, si no tenemos el valor para suicidarnos, para podernos a pedir en la calle o vivir en ella, no nos queda más remedio que recurrir a malas artes como robar o hacer de mula para traficantes de drogas.
Lo más triste es que como demuestra la Fundación Teaming con su filosofía ayudar es muy fácil si uno quiere hacerlo porque no requiere mucho esfuerzo y lo avala haber ayudado a muchas personas y colectivos desde 2011.
Ahora me toca vestirme para salir a la calle porque necesito hacer cosas pero sé que como otras muchas veces me va a costar porque no tengo ganas de salir a la calle y enfrentarme tanto a los estados de ansiedada como a quienes me tratan como un apestado.
Francisco López Bleda