Hoy día 31 de enero ha sido el tercer aniversario de estar a punto de morir, por culpa del estrés causado por la situación en que me pusieron otras personas y por eso he tomado una decisión, He decidido por mí y por todas las personas en exclusión social hacer una huelga de hambre desde el 1 al 19 que es el día de mi cumpleaños. Durante este periodo tomaré una pieza de fruta por las mañanas y un yogur por las noches porque tengo que tomar pastillas para el colesterol, la tensión, la diabetes, dormir y los ataques de ansiedad. No sé que pasará pero no me da miedo y tengo planes para después porque quiero emprender para poder tener ingresos que me quiten el peso de encima de tener un techo bajo el que vivir gracias a la pensión de mi madre y que ella no pueda ir a un centro de día para mejorar su calidad de vida.No merece la pena porque yo lo único que hago es sufrir. Paso más del 95% del tiempo solo y ya me dan ataques de ansiedad hasta estando en casa porque me da por pensar que no estoy haciendo lo suficiente para salir de este agujero.y no entiendo por qué la gente me trata como un apestado.Sin olvidar que las malas noticias causadas por otros no paran de llegarme.No sé qué sucederá pero tampoco me da miedo porque creo que todo está escrito y lo que no quiero es morir por un infarto. Sentirse un inútil duele mucho con todo lo que está pasando y muchas veces pienso que hago en este mundo en el que el sufrimiento del prójimo, proximo y, en muchos casos, del cercano importa tan poco. Necesito hacer todo lo que pueda para poder mirarme a la cara.
En su momento le fallé a dos personas importantes en mi vida y no hay noche que no me acuerde de ellas. No me sirve como excusa el momento en el que me encontraba porque ellas estaban peor que yo y estuvieron ahí.Tengo claro que todo lo que haga es poco.
Solo me queda desear que este esfuerzo sirva para algo. Espero que si aquel 31 de enero algo me hizo despertarme, llamar al centro de salud y poder abrirle a la médico, porque no podía dar más de tres pasos, esta decisión sea otra señal.
Francisco López Bleda