Sin olvidar los ataques de ansiedad que me dan al cruzarme por la calle con personas que al pasar por mi lado me tratan como a un apestado, cuando voy al supermercado y tengo que ir mirando los precios para no pasarme del presupuesto mientras otros llevan los carros llenos o cuando convivo con mi madre que por pagarme un techo no puede pagarse el tratamiento que necesita para mejorar su salud.
Y el futuro no es mejor porque todo apunta a que cuando muera mi madre yo me convertiré en una persona sin hogar.
Mientrás uno ve como a los políticos les da lo mismo y las ayudas se van a otros colectivos sin importar lo que pase.
SociedadDeshumanizada