Tiene que haber un antes y un después del asesinato de María Belén Cortés Flor, trabajadora social de 35 años, porque cuanto más se sabe más queda claro que podría haberse evitado. La conclusión que saco cuanto más leo sobre el caso más rabia me da. No entiendo como el menor de 14 años que le había pegado cuatro veces a su padre en mes y medio y que en una de ellas le rompió la nariz estaba en un piso tutelado. Tampoco entiendo tras escuchar las declaraciones de las compañera de María Belén y de los abogados de ésta como no habían dicho hasta aquí.
La sociedad no puede seguir mirando hacia otro lado porque está costando muchas vidas. Hay que acabar con la inimputabilidad por tener menos de catorce años porque es dejarles jugar con las cartas marcadas pagando un alto precio. Un centro de régimen cerrado que es donde se les ha llevado no sé si será la solución pero creo que no y las cifras de los delitos cometidos y la naturaleza de estos son el mejor de los jueces. No entiendo por qué no se han tomado decisiones viendo que con paños calientes no se va a ningún sitio.
YoSoyMariaBelenCortesFlor
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